Códice Post-Cortesiano, testimonio escrito de Ñudee*
Joel F. Gálvez Vivar/corresponsal
Huajuapan de León, Oax.- Uno de los testimonios históricos que detalla la extensión jurisdiccional de la gran Ñudee, es el Códice Mixteco Post-Cortesiano Número 36, que ahora se encuentra en la Sala de Exposición Permanente del Museo Regional de Huajuapan (MureH), bajo el resguardo del Patronato a cargo de Manuel Barragán Rojas.
Los códices mexicanos son los primeros libros del continente americano, son fuentes históricas de primera mano, que han conservado la memoria y esplendor de las antiguas culturas del México prehispánico y virreinal. Son documentos esenciales, donde se esconde la visión cósmica y el pensamiento de los pueblos mesoamericanos y en donde, a menudo, se mezcla la filosofía, la historia, la astrología, la magia, la matemática y los cómputos astronómicos.
El “Códice Mixteco Post-Cortesiano Número 36” es, sin duda alguna, un manuscrito elaborado hacia la primera mitad del siglo XVI, que se resguarda ahora en el Museo Regional de Huajuapan (MureH), sagrada reliquia que tiene además de valor histórico, un digno testimonio escrito de los huajuapenses. La denominación que recibe este documento se debe al desconocimiento exacto de su lugar de origen, aunque existen indicios fidedignos de que proviene de la población de Huajuapan de León, por eso también se le denomina “Códice Huajuapan”.
El “Códice Mixteco Post-Cortesiano” constituye un claro ejemplo del tipo de mapas que se hicieron comúnmente en la época colonial, destacando en particular los de la región mixteca oaxaqueña. El “Códice Huajuapan” registra por medio de glifos toponímicos los linderos que delimitaban a la población ubicada al centro del mapa y al mismo tiempo, el documento presenta glosas escritas en lengua mixteca que conforman la transcripción en caracteres latinos del significado de los glifos, de esta manera en este manuscrito se encuentra la convivencia de dos sistemas de escrituras; una, la pictográfica, y la otra, la alfabética.
El códice esta hecho en papel europeo y dibujado completamente con tinta negra, no tiene color alguno, son sus medidas 85 centímetrosde alto por 87 de ancho.
Entonces, es muy probable que este códice haya sido parte de un legajo o expediente producido por los gobernantes o principales del pueblo para comprobar la posesión de sus terrenos; precisamente en la sección inferior del documento fueron dibujadas varias parcelas con el objeto de demostrar gráficamente la ubicación de dichos terrenos. Existen glosas que incluyen la palabra “pleito”, lo que comprueba el carácter judicial del códice, puesto que fue presentado como prueba documental testimonial, en el derecho de sucesión del cacicazgo de Don Juan y Doña Margarita, original del siglo XVI, durante el litigio correspondiente.
Sin embargo, se desconoce el paradero de los demás documentos que sin duda ayudarían a identificar plenamente el lugar de procedencia.
Si bien es cierto, el manuscrito ya muestra algunos elementos de influencia europea, específicamente la iglesia, mientras que mantiene, por otro lado, los rasgos de escritura indígena tradicional, que se puede apreciar palpablemente en los glifos toponímicos, en la forma de representar a los personajes y en los nombres y fechas calendáricas que se hallan al centro del mapa.
Por lo tanto, se requiere de un estudio profundo del códice, que vendría a ayudar aun más a comprender el sistema de escritura mixteco, así como la variante dialectal en la que están escritas las glosas. Todo esto bien vale la pena inmiscuirse y aportar un grano de arena, porque la siempre Heroica Ñudee así lo demanda. Ojalá y las instancias gubernamentales, tanto federal como estatal y municipal, pongan atención a este proyecto cultural porque la naturaleza misma de las cosas lo requiere en este tiempo, en esta hora y en este lugar.
*El Imparcial, Oaxaca, Oax., 23 de marzo de 2007. |